Ahorro de Dinero: Cómo Puedes Empezar

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Ahorro de Dinero: Cómo Puedes Empezar

Muchas personas en Perú sienten que entre pagar las cuentas, hacer las compras del mercado y darse uno que otro gustito, parece imposible guardar algo de plata. Sin embargo, ahorrar no significa esperar a ver que queda luego de lo que gastas (¡que a veces es nada!), sino programar tus gastos para que quede algo de dinero para el ahorro.

 

Sin importar tu nivel de ingresos, aprovechando herramientas tecnológicas, productos especializados como los de Interseguro y estrategias prácticas que te ayudarán a transformar el ahorro en un hábito accesible y sostenible, ahorrar sí es posible y puede convertirse en tu mejor aliada para alcanzar la vida que deseas.

¿Por qué es importante ahorrar?

Antes de entrar en materia sobre cómo ahorrar, vale la pena recordar por qué deberías hacerlo. Ahorrar te brinda tranquilidad financiera y te permite enfrentar el futuro con más seguridad.

Por ejemplo, el ahorro te ayuda a crear un respaldo para emergencias inesperadas, planificar compras importantes (como una casa o un auto), prepararte para la jubilación y hasta invertir en oportunidades que puedan generar ingresos adicionales.

En pocas palabras, el ahorro es el primer paso hacia tu libertad financiera y una herramienta para cumplir metas sin endeudarte de más.

Piensa en cómo te sentirías al tener un colchón financiero: con un fondo de emergencia podrías afrontar imprevistos (una enfermedad, la reparación urgente de tu auto, quedar desempleado por un tiempo, etc.) sin perder la calma.

Los expertos recomiendan que ese fondo de emergencia cubra entre 3 y 6 meses de tus gastos esenciales; por ejemplo, si en tu hogar gastan S/ 1000 al mes en lo básico, lo ideal sería reunir entre S/ 3000 y S/ 6000 como respaldo.

No te asustes por la cifra: no tienes que juntar todo de golpe, la idea es ir ahorrando poco a poco de forma constante hasta alcanzar ese objetivo.

Además, ahorrar te da la posibilidad de hacer realidad proyectos: desde ese viaje soñado a Cusco o Máncora, hasta los estudios de tus hijos o emprender un pequeño negocio.

También te permite vivir con menos estrés financiero, porque sabes que cuentas con un respaldo y que estás avanzando hacia lo que quieres. Cada sol ahorrado es un paso hacia un futuro más seguro para ti y tu familia.

Conoce tu situación financiera actual

El primer paso para empezar a ahorrar es entender en qué se te va el dinero. Para ello, necesitas poner sobre la mesa (o mejor dicho, sobre el papel o una hoja de cálculo) tus ingresos y tus gastos.

Elabora un presupuesto detallado donde registres todo lo que entra y todo lo que sale de tu bolsillo. 

Sé minucioso: incluye desde los gastos grandes como el alquiler, la comida y los recibos de luz o agua, hasta el sencillo que pagas en la combi, el café de la mañana o la recarga de S/ 5 en tu celular. Todo cuenta.

Una vez que tengas ese registro, clasifica tus gastos por categorías para ver con claridad a dónde se está yendo tu dinero.

Por ejemplo, puedes agruparlos en categorías como alimentos, vivienda, transporte, deudas, ocio y otros.

De esta manera identificarás tus gastos fijos (los imprescindibles cada mes, como alimentación, transporte, servicios básicos) y también los gastos variables o prescindibles.

Al detallar tus gastos, podrás notar en qué áreas puedes reducir sin sacrificar tu calidad de vida. Quizá descubras que en “ocio” o “comidas fuera de casa” se te va más de lo que pensabas, por ejemplo.

Presta atención a los llamados “gastos hormiga”. ¿Qué son? Son esos pequeños gastos diarios que parecen insignificantes, pero que poco a poco se comen tu dinero sin que te des cuenta.

Puede ser el antojo de la tarde (esa gaseosa o chocolatina diaria), la propina extra en cada salida, el cafecito de S/ 8 en la cafetería de moda, o varias recargas pequeñas de teléfono a lo largo del mes.

Individualmente no representan mucho, pero acumulados pueden sumar más de S/ 150 en un mes. Impresiona, ¿verdad?

Identificar estos gastos hormiga es clave: una vez que los ves claramente, podrás tomar acción para recortarlos. Pregúntate con cada uno: “¿Realmente necesito esto? ¿Puedo vivir sin este gasto? Verás que muchos de estos gastos se pueden reducir o eliminar sin afectar tu día a día.

Con toda esta información en mano, ya conoces tu panorama financiero. Ahora toca hacer ajustes. Si descubres que tus gastos superan a tus ingresos o que apenas te queda dinero para ahorrar, no te desanimes.

La mayoría de personas necesita hacer algunos cambios en sus hábitos financieros para poder ahorrar, ¡y de eso se trata el siguiente paso!

Establece metas de ahorro claras

Ahorrar por ahorrar a veces se vuelve aburrido o difícil de mantener. Por eso es importante establecer metas concretas que te motiven. ¿Para qué quieres ahorrar?

Puede ser para armar tu fondo de emergencia, para la inicial de un departamento, para comprarte una moto, pagar una maestría en el futuro o simplemente para tener un colchón que te dé tranquilidad. Tener una meta de ahorro te dará una razón poderosa para guardar dinero y no gastarlo.

Empieza definiendo una meta a corto plazo: por ejemplo, “Ahorrar S/ 1000 en 6 meses” o “Guardar S/ 200 al mes durante todo el año”. Esa meta debe ser realista y medible. Divídela en objetivos más pequeños si es necesario (por ejemplo, S/ 50 a la semana).

Ahorrar pequeñas cantidades de forma constante puede ayudarte a acumular un fondo considerable con el tiempo.

Lo importante es la constancia: mejor ahorrar S/ 20 todos los meses que proponerte S/ 200 y abandonar al segundo mes.

Pero no te abrumes con el número; empieza con lo que puedas y ve incrementando tus aportes cuando sea posible.

Por ejemplo, quizá este mes solo puedas ahorrar S/ 50. ¡Está bien! Lo importante es empezar.

Más adelante, cuando recibas un dinero extra (como la gratificación de julio o diciembre, un bono o devolución de impuestos), aprovecha de inyectarlo a tu ahorro.

Separar al menos una parte de cualquier ingreso extraordinario es una excelente estrategia para hacer crecer tu fondo rápidamente.

También prioriza tus metas: si tienes deudas costosas (tarjetas de crédito, préstamos con alto interés), puede convenir que parte de ese 20% destinado al “futuro” lo uses primero en pagar deudas y otra parte en ahorro.

Pagar deudas caras es una forma de ahorro porque evitas pagar más intereses a futuro. Busca un equilibrio que funcione en tu caso.

Arma tu propio mapa de gastos

Cuando ya sabes cuánto entra y cuánto sale de tu bolsillo, llega el momento clave: darle un orden a tu dinero.

Una buena forma de evitarlo es armar tu propio mapa de gastos. Para hacerlo, separa tu sueldo en tres grandes cajitas:

  • La cajita de lo esencial. Aquí va todo lo que sí o sí tienes que cubrir cada mes: alimentación, vivienda, transporte, servicios básicos, salud. Es tu “base de operaciones” y no debería comerse todo tu sueldo.

  • La cajita de los planes y metas. Este es tu espacio para el ahorro. Piensa en él como en sembrar una parte de tu cosecha: lo guardas para que crezca y te dé frutos después. Puede ser tu fondo de emergencia, el viaje que sueñas o la inicial de un departamento.

  • La cajita de los gustitos. Sí, también es importante darse recompensas. Salidas, hobbies, antojos. Lo que te hace disfrutar el presente sin culpas.

El truco está en definir primero cuánto vas a poner en la cajita de ahorro y tratarlo como un gasto fijo. Así como pagas el recibo de luz o el internet, págate a ti mismo: apenas recibas tu sueldo, aparta ese monto.

Puedes hacerlo más fácil con un ahorro automático: programas la transferencia a tu cuenta de ahorro o a un producto como Ahorro Seguro de Interseguro, y listo. De esa manera, no dependes de la fuerza de voluntad: el dinero ya se separó antes de que lo gastes.

Si al organizar tus cajitas ves que la de lo esencial ocupa demasiado, toca revisar dónde puedes ajustar. A veces basta con limitar el delivery, cancelar una suscripción que no usas o buscar opciones más baratas para liberar espacio.

No se trata de vivir en modo sacrificio, sino de tener el control y decidir conscientemente en qué se va tu dinero.

Pequeños hábitos que hacen gran diferencia

El ahorro no solo depende de decisiones grandes, como abrir una cuenta o contratar un seguro. La verdad es que se construye, día a día, con gestos pequeños y constantes. Muchas veces no nos damos cuenta, pero lo que parece mínimo, al repetirse todos los meses, puede sumar cientos de soles al año.

Algunos ejemplos claros y fáciles de aplicar en tu vida cotidiana son:

  • Llevar lonchera al trabajo. Comer en la calle puede costarte entre S/ 15 y S/ 25 diarios. Si lo multiplicas por 20 días laborales, hablamos de S/ 300 a S/ 500 al mes. En cambio, cocinar en casa y llevar tu propio almuerzo puede reducir ese gasto a la mitad, además de ser más saludable.

  • Caminar o usar bicicleta en trayectos cortos. Muchas veces tomamos taxi por costumbre, aunque se trate de 10 o 15 minutos de camino. Si reemplazas dos o tres taxis a la semana por caminatas, puedes ahorrar fácilmente de S/ 80 a S/ 100 al mes, mientras mejoras tu salud.

  • Comparar precios en el mercado o supermercado. No siempre el producto más conocido es el mejor en calidad-precio. Revisar promociones, comprar en ferias barriales o aprovechar días de oferta puede representar un ahorro significativo en tu presupuesto mensual de alimentos.

  • Cancelar suscripciones innecesarias. Netflix, Spotify, apps de gimnasio o videojuegos… muchas veces pagamos servicios que ya ni usamos. Haz una lista de todo lo que se descuenta automáticamente de tu tarjeta y elimina lo que no aproveches al 100%. Puede que recuperes S/ 50, S/ 100 o más cada mes sin darte cuenta.

  • Aplicar la regla de las 24 horas. Cada vez que quieras comprar algo no planificado (unos zapatos, un electrodoméstico, un capricho en línea) espera un día antes de hacerlo. Esa pausa te ayuda a pensar si realmente lo necesitas. La mayoría de las veces, la emoción del momento pasa y evitas un gasto innecesario.

Lo interesante de estos hábitos es que no requieren sacrificios extremos, sino pequeños ajustes conscientes. 

A lo largo de un año, esas decisiones se convierten en cientos o miles de soles que puedes destinar a tu ahorro o a tus metas más importantes.

¿Dónde guardar tu dinero?

Ahora bien, una vez que logras ahorrar, aparece otra pregunta clave: ¿dónde es mejor guardar lo que has logrado juntar? Porque no basta con esconder los billetes debajo del colchón o en una alcancía. Esas opciones no protegen tu dinero y mucho menos lo hacen crecer.

Aquí tienes algunas alternativas seguras y adaptadas a diferentes necesidades:

Cuenta de ahorros

Es la más simple y accesible. Te permite tener tu dinero disponible en cualquier momento y, además, está protegida por el Fondo de Seguro de Depósitos (FSD) en caso de que el banco o caja quiebre. Aunque los intereses suelen ser bajos, es ideal para tu fondo de emergencia, porque te asegura liquidez inmediata.

Depósito a plazo fijo

Si ya lograste reunir un monto que sabes que no vas a necesitar en los próximos meses, un depósito a plazo fijo (también conocido como certificado de depósito o CDT), colocas tu dinero en el banco por un plazo acordado (por ejemplo, 6 meses, 1 año, 2 años) y el banco te paga una tasa de interés fija por ese período.

Es una opción muy popular en Perú para metas de mediano plazo, ya que te garantiza un rendimiento al final del período mayor que el de una cuenta de ahorros normal, siempre y cuando no retires el dinero antes de tiempo.

Ojo: retirar antes suele implicar una penalización o pérdida de intereses, así que sólo mete a plazo fijo dinero que estés seguro de no necesitar hasta la fecha pactada.

Los depósitos a plazo son muy seguros (están respaldados por el banco y también cubiertos por el FSD hasta cierto monto) y suelen ofrecer tasas competitivas en comparación con cuentas de ahorro normales.

Dependiendo de tu plazo y objetivo, algunas herramientas serán más convenientes que otras. Y si tus metas son a largo plazo, como la educación de tus hijos pequeños o tu propia jubilación, conviene pensar en instrumentos que además de ahorrar te den rendimiento o beneficios adicionales. Aquí es donde entran productos financieros innovadores como los seguros con ahorro.

Seguros con Ahorro

¿Seguros? ¿Para ahorrar? Así es. Existen seguros de vida diseñados para fomentar el ahorro a largo plazo, combinando la protección de un seguro de vida con la rentabilidad de una inversión segura.

Un ejemplo de ello es Ahorro Seguro de Interseguro, que es un seguro de vida con componente de ahorro que te permite hacer crecer tu dinero de manera segura mientras proteges a tu familia.

Con aportes desde solo S/ 30 al mes, accedes a un producto que protege a tu familia a la vez que rentabilizas el dinero.

Una gran ventaja de Ahorro Seguro es que no tiene costos adicionales: no pagas comisiones, ni penalidades, ni mantenimiento por tu póliza.

Además, funciona con pagos automatizados (débito automático de tu cuenta bancaria) para que ahorrar sea fácil y disciplinado sin que tengas que estar pendiente cada mes.

Otra alternativa interesante son los seguros de vida con devolución de prima. ¿De qué se trata? Básicamente es un seguro de vida que te devuelve el dinero si no llegas a usar la cobertura.

Por ejemplo, el Seguro de Vida con Devolución de Interseguro te protege en caso de fallecimiento durante un plazo determinado y, si al finalizar el plazo no has hecho uso de esa cobertura (es decir, afortunadamente sigues con vida y saludable), te devuelven un porcentaje del dinero que aportaste según lo pactado en la póliza.

De esta manera, combinas la seguridad de proteger a tu familia (como cualquier seguro de vida) con la posibilidad de recuperar parte de tu inversión al final, lo que te da la sensación de que “no pierdes lo aportado” .

En suma, figuras como Ahorro Seguro o el Seguro de Vida con Devolución son ejemplos de cómo puedes usar productos financieros a tu favor para ahorrar: te ayudan a ser disciplinado (porque conviertes el ahorro en un pago obligatorio), proteges a los tuyos y recibes una rentabilidad o devolución al final del periodo.

Vale la pena considerarlos si tu objetivo es de largo plazo y te cuesta ser constante por tu cuenta.

Tip: Antes de contratar cualquier producto financiero o seguro, asegúrate de entender bien las condiciones, plazos y requisitos. Compara opciones y elige la que mejor se adapte a ti. Si algo no te queda claro, pregunta todas las veces que sea necesario; las empresas serias, como Interseguro, cuentan con asesores dispuestos a orientarte en el proceso.

Como ves, empezar a ahorrar dinero está al alcance de todos. No importa si hoy tus ingresos son modestos o si nunca has sido bueno administrando tus finanzas: lo importante es comenzar con un plan y ser constante.

El ahorro es un hábito, y como todo hábito, se construye día a día. 

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